Los Pioneros de Rochdale

En la ciudad de Rochdale, cercana a Manchester (Inglaterra), dedicada a la industria textil, aparecieron problemas para los trabajadores como consecuencia de la revolución industrial: algunos de ellos pensaron que debían agruparse y se constituyeron en una organización para el suministro de artículos de primera necesidad.

Para llegar a ese objetivo debieron antes ahorrar cada uno en la medida de sus capacidades, logrando reunir un pequeño capital de 28 libras esterlinas, una por cada uno de los socios (téngase en cuenta que el salario medio era de 23 centavos por un día de 14 horas de trabajo). Con ese exiguo patrimonio, fundaron la "Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale". La mayoría de estos hombres eran trabajadores de la hilandería de la ciudad y en el grupo figuraban algunos más ilustrados que habían tenido participación en otras organizaciones de beneficio común.

Los tejedores de Rochdale trabajaban en condiciones indignas, con míseros salarios que no les permitían tener acceso a bienes de primera necesidad. Tras haber intentado mejorar su situación a través de la lucha sindical, que fue reprimida de forma violenta los propietarios de la fábrica, decidieron mutualizar una parte de sus ingresos para proporcionarse acceso a los bienes que necesitaban. Copiaron de una institución de Manchester "Sociedad de Socorros para Casos de Enfermedades y de Sepelios" las disposiciones que más se amoldaban a sus propósitos e introdujeron las modificaciones y agregados convenientes.

Los Pioneros decidieron que ya era hora de que los compradores fueran tratados con honestidad y respeto; que deberían ser capaces de compartir los beneficios a los que contribuían sus clientes y que, por tanto, éstos debían de tener el derecho democrático a tener voz en el negocio. Cada cliente se convertía así en un miembro de la sociedad y tenía verdadera participación en el negocio.

El 21 de diciembre de 1844, en contra de las opiniones de los comerciantes establecidos y de otros ciudadanos, abrieron un pequeño almacén, en la llamada Callejuela del Sapo. Para sorpresa de los comerciantes que les auguraron un rotundo fracaso, la incipiente institución fue creciendo e incluyendo en su organización a muchas personas de localidades aledañas.

Los Pioneros de Rochdale dictaron los principios de funcionamiento interno en la empresa cuya nitidez y la simplicidad permitieron al movimiento cooperativo valerse de una identidad común fácilmente comprensible:
  • Control democrático, un voto por persona
  • Retorno de excedentes en proporción a las compras
  • Educación y neutralidad política y religiosa
  • Libre adhesión
  • Venta la contado
  • Interés limitado al capital
  • Calidad de los productos.

En 1900, Inglaterra contaba con 1.700.000 miembros de cooperativas que habían adoptado el modelo de Rochdale. Fue este el origen del cooperativismo de consumo en Gran Bretaña, cuyo desarrollo abarcó después no solo a la Europa Continental sino al resto del mundo.




"Historia de los Pioneros de Rochdale" [en inglés] publicada por George Jacob Holoyoake en 1900.